¿Qué es la Reflexología Podal?

 

La Reflexología Podal es una terapia manual y holística cuya finalidad es favorecer la salud-equilibrio gracias a la estimulación refleja que experimentan los diferentes órganos y partes del cuerpo cuando es ejercida una presión sobre determinadas áreas de los pies. Actúa a través del cuerpo físico y asimismo influye sobre los aspectos inmateriales propios del ser humano, como la actividad mental, las emociones y el flujo de Ki o energía vital.

 

Sus efectos reguladores y no invasivos permiten poner en marcha la autorregulación del organismo, operando internamente de forma natural para su propia sanación y permitiéndole recuperar el equilibro en todo su conjunto. En general induce a un estado de relajación profundo, genera una agradable sensación de bienestar y mejora la circulación de sangre, linfa y energía. A continuación enumeramos algunos de sus beneficios:

  • Equilibra las trasmisiones nerviosas y optimiza las interconexiones entre las parte integrantes del organismo, favoreciendo el equilibrio general. Contribuye a la homeostasis
  •  Induce a un estado profundo de relajación y bienestar
  •  Reduce el estrés y la tensión física y mental
  •  Disminuye y calma el dolor
  •  Mejora la circulación sanguínea y linfática
  •  Estimula la eliminación de sustancias de desecho y residuos del metabolismo celular, previniendo su acumulación y formación de depósitos en los tejidos. Por lo tanto tiene acción depurativa sobre el organismo
  •  Favorece la nutrición y la respiración celular
  •  Ayuda a normalizar las funciones hormonales y glandulares 
  • ·Ayuda a la actividad normal del sistema inmunitario
  •  Promueve la energía vital, armonizando su flujo por el sistema energético y liberando los bloqueos existentes
 

La Reflexoligía Podal está indicada en caso de:

  • Sobrecargas musculoesqueléticas y limitación de la movilidad
  • Tensión y rigidez muscular
  • Lesiones, deformaciones y defectos posturales
  • Dolor y algias en general
  • Trastornos circulatorios y linfáticos
  • Alteraciones digestivas
  • Diarrea y estreñimiento
  • Desarreglos hormonales
  • Desórdenes metabólicos
  • Afecciones inmunológicas y alergias
  • Dolores de cabeza y migrañas
  •  Alteraciones psicoemocionales (ansiedad, angustia, insomnio, palpitaciones, etc.)
  • Estrés
  • Nerviosismo
  • Pre y postoperatorios.
  • Padecimientos nerviosos, motores y sensitivos.
  • Falta de vitalidad. Cansancio
  • Enfermedades degenerativas

 

 

Mario Sánchez Écija

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